Educar, motivar, movilizar, aprehender

Bajo este título se recogen los pilares básicos sobre los cuales va a girar la metodología de enseñanza en el centro de FP San Ignacio de Loyola.

Su equipo de profesores, coordinados por Maru López de Vicuña, que acumula más de diez años de experiencia docente en Formación Profesional,  tiene claro que..” para conseguir un verdadero aprendizaje, no bastan los contenidos teóricos, sino que hay que investigar, probar, experimentar y vivir en primera persona lo que las teorías nos enseñan.”

Con esta metodología, el proceso que se sigue es sencillo: se investiga para responder a una cuestión, problema o cambio, desarrollando un proyecto en grupo.

El profesor planteará una pregunta a partir de la cual se ejercerá el pensamiento crítico para su resolución (analizando alternativas, cuestionando evidencias, buscando formas eficientes de trabajar, elaborando un plan de acción, una estrategia, etc).

Las dos premisas básicas que harán que un proyecto tenga sentido son:

1.- Que sea de interés para los alumnos (esto es, que quieran investigarlo y trabajarlo, porque suscita su curiosidad o porque le ven una aplicación práctica para su vida o la de otros, etc).

2. Que tenga un objetivo eminentemente educativo.

Los alumnos gozan de plena autonomía para desarrollar sus proyectos, siguiendo unos pasos: planificación, diseño y desarrollo.

En el aprendizaje por proyectos lo más importante no es el resultado final sino el proceso de aprendizaje y profundización que llevan a cabo los estudiantes, así como el desarrollo de competencias tales como: la comunicación, el trabajo en equipo, la gestión de las emociones, la tolerancia a la frustración, todas ellas tendrán su aplicación en la vida profesional, en las relaciones familiares, sociales, etc .

Resumiendo, podríamos detallar algunos grandes beneficios de esta forma de concebir la educación que hacen de la misma una apuesta segura a la hora de adquirir conocimientos y desarrollar habilidades y actitudes:

1.   Fomenta la creatividad, la autonomía, la autoestima, la responsabilidad, el trabajo en equipo, la toma de decisiones, la posibilidad de expresar opiniones personales.

2.     Facilita la interacción del alumno con el mundo actual y sus demandas.

3.     Se desarrollan habilidades sociales como el trabajo en equipo, el liderazgo, la negociación, la evaluación de capacidades en la resolución de problemas, etc.

4.     Incrementa la motivación por aprender y contribuir al entorno o a la sociedad.

5.     Combina el aprendizaje de contenidos y el desarrollo de habilidades. 

6.     Conecta el centro de formación con el mundo real y por tanto  a los alumnos con sus futuros puestos de trabajo.